
RELATO DE VARIEDADES AL MÁS PURO ESTILO ESCATOLÓGICO DE NIGROMANTE02
Capitulo 2: Niña maldita.La noche caía como un manto pesado en aquella ciudad olvidada por los Dioses. Ciertamente el significado literal de su nombre era
La Puerta de Dios y aunque éste es un universo donde imperan fuerzas tenebrosas amparadas en su propia oscuridad ellos no se preocupaban sino de sí mismos. Los llamaremos Babilonios puesto que
Babilim era más o menos el nombre de aquella urbe, sólo que en un plano diferente del vuestro así que en el fondo no importa. Lo que prima aquí es la historia.
Tenemos por un lado a los babilonios, gente equívoca que pasaba sus días preocupados por sí mismos y, entrando justo en los límites humanos, atravesando ya calles pavimentadas en piedra de la buena dos esqueléticos personajes traqueteaban animadamente en todos los sentidos de la palabra.
Uno era alto y enjuto. De calavera calva y paso alegre, aunque poco firme. Presidía la comitiva canturreando para sí una copla olvidada por el tiempo para evocar su valentía al introducirles sus pasos en terrero prohibido para ellos. Sus ropajes de finas telas de vivos colores movían sus flecos exóticos al viento en cada zancada sonora que éste daba.
" Son, son, para que tu lo bailes,son,son, para cantarlas al viento, Son, son, para que tu lo bailes,son,son, para cantarlas al viento. "Tras él una figura un tanto más gacha se amparaba en una pesada túnica para ocultar su desvencijado cuerpo. Una maltrecha cabellera con dos curiosas trenzas colgaba casi desgarrada de la substancia que fuese que la adheria a su cráneo. Portaba en sus brazos una cesta de mimbre negro muy pequeña y en su interior se atesoraba una criatura aún más diminuta durmiendo plácidamente envuelta en pieles y algodones.
" Baila mi son, asere,aplicateen el cuento, bailamelo sexy que estoy al cien por ciento, number one en el perreo, tu lo pinchas y yo lo meneo.
(bis) "
- Por última vez, Paco el Flaco. O bajas la voz o cumpliré mi amenaza.
Su voz se detuvo, sin embargo siguió marcando su ritmo fuerte en el camino mientras se introducían en la ciudad.
- Por fin llegaba a mi parte favorita, siempre estás fastidiando todo.
- Concéntrate en lo importante, amigo. Tenemos que deshacernos de la niña y huir. Podríamos causar un trastorno serio en estas gentes y eso sería peligroso para nuestro modo de no-vida.
Paco el Flaco detuvo su paso. Esto supuso que el silencio casi se adueñase de aquella calle. Un par de chasquidos a cada poco era el sonido de Hans cargando al recien nacido.
Bajó la mirada y cerró su huesuda mano. Era momento de pasar a la acción.
- ¡Bien! Tengo una idea. Me adelantaré usando mis habilidades de infiltración y encontraré un templo, luego vengo a por ustedes y así ...
Justo en ese instante, un trabajador de la mina, portando su antorcha y cubierto de tierra negra torció la esquina inmediatamente posterior en dirección a ellos.
-¡Sígueme la corriente! -le dijo a su compañero, y entre espasmos estrambóticos se sentó en el suelo tomando una posición inanimada-. Agggghhhh!!!!
Hans suspiró, y tras un segundo (bastante poco creible) también gimió y se retorció hasta tumbarse boca arriba en el pavimento.
Dejó primorosamente la cesta entre ambos y echó hacia atrás la capucha mostrando su rostro descarnado y desencajado.
El hombre, que se había aproximado, en parte siguiendo su ruta, en parte alertado por saber qué demonios ocurría bañó con la luz del hachón la escena y lo que contemplaron sus ojos le heló la sangre y calentó temporalmente sus piernas bañado por su propio orín.
La niña rompió a llorar. Aquellos gritos de Paco y Hans y el cesar de su vaivén en el camino que mecía su sueño hasta ser depositada en el suelo habían sido suficientes para sacarla de su sopor. Inquieta rompió a llorar.
- ¡Los ha matado!
Y echó a correr calle abajo.
-¡Los ha matado!-repetía.
-Genial -dijo Paco tapando sus antiguos oidos- esto no va a ser tan fácil.
- ¿Qué demonios pensabas que iba a ocurrir?
- Al menos nos lo hemos quitado de encima. Tenemos que escondernos.
- Por fin dices algo coherente-Le cortó Hans evidentemente enfadado. Tomó la cesta y meció a la niña acallando su llanto. Ahora escondeos mientras busco el templo para que nos vayamos.
Y antes de darle tiempo para darle rienda suelta a la sinhueso se marchó desvaneciéndose en la oscuridad, dejándoles solos, a él y a la niña. Estiró sus flacos y largos brazos alejándola de sí.
- Cómo estás, esto... si te sientes mal no tienes que preocuparte por nada. Yo también me sentía morir a veces pero un día todo da igual, ¿sabes?
No hubo respuesta, sinceramente tampoco esperaba una, ni siquiera la miraba directamente. Buscaba algo con su mirada, sin embargo, en dirección a donde había marchado su amigo. Por él se había quedado en aquella plaza pública detenido con una niña que no comprendía, sin saber si esconderse y así se percató de lo lejos que estaba de dominar la situación si no se armaba pronto de valor y elaboraba un buen plan en el menor tiempo posible.
Tomó asiento en el suelo abrazado a la cesta y comenzó a cantar para sí: "
Son... son... para que tu lo bailes... son... son..."
Mientras tanto un caballero cabalgaba un corcel de batalla atabiado con una armadura completa en aquella noche. Se trataba del príncipe Felipe (otro príncipe Felipe, por supuesto, este es el auto-proclamado príncipe del sarcasmo de quien más adelante os contaré cosas), quien se dirigía a palacio después de una fiesta social. Detuvo su marcha un tanto hasta casi detenerse junto a un guardia de la ciudad que intentaba calmar a un plebeyo. Tan cansado y sacrificado era llevar aquella pesada armadura que él mismo gustaba de ejercer todas sus tareas como príncipe con ella. "Jodiendo a todos, jodiéndote a tí mismo. Ese es tu camino" las palabras de su maestro resonaban en su mente mientras desmontaba al grandioso corcel, "maricón...".
Para su sorpresa no desmontó su caballo aquella noche para castigar a aquel hombre, él le habló de la "muerte descarnada" contradiciéndose y llamándola "muerte encarnada en un bebé", no sacó gran cosa de aquella conversación pero sintió que aquella situación exigía de su inmediata intervención. Llamó a su Palomo-Murciélago-mensajero y éste se colgó grácil en su brazo.
Pensó en mandar un mensaje a su padre para informarle... sería lo lógico.
Sintió, sin embargo, que era necesario actuar por su cuenta y en su lugar remitió el mensaje a su maestro. Y mientras lo repasaba fuertemente en el papel sonrió por primera vez en cinco años. Profundamente, eso sí, y quizá en un modo que pondría nervioso a cualquiera, "
Maricón" se leía. Y así el príncipe Felipe había tomado la iniciativa.
¿Cómo terminará todo? ¿Encontrará Hans la iglesia? ¿Aceptarán niñas? ¿Será realmente el principe Felipe TAN sarcástico o en verdad actúa? Y lo más importante, ¿se cagará la niña y tendrá que limpiarlo Paco? ¿Sabías que en el idioma de los
Babillim el verbo
To Be tiene dos conjugaciones, una para "Ser" y otra para "Estar"?
En la próxima entrega veremos qué ocurre con los no-muertos que son/están/permanecen... en terreno prohibido.
(continúa)